La ep’stola a los hebreos exalta al Se–or Jesucristo en Su posici—n como Sumo Sacerdote por excelencia segœn el orden de Melquisedec, conforme al Nuevo Pacto Ñy no el antiguo de MoisŽs.
Jesœs, nuestro perfecto Sumo Sacerdote vivi— la experiencia humana, dio Su vida por nosotros, nos santific— una vez para siempre cuando cre’mos en ƒl como Salvador, y vive para ayudarnos a perseverar en la fe hasta alcanzar a reinar con ƒl en el mundo venidero cuando ƒl regrese.