Una vieja boina azul se deshilacha, van del naranja al azul las tardes, los amaneceres y las estaciones; nadie sale ileso, ni las botas, las cajas de zapatos, las alfombras o los silencios. Todo muta, se transforma y, como dir’a Ginsberg es Òenerg’a creando formasÓ en este conjunto de fulgurazos con los que Nieves Fuenzalida nos fusila el alma y los sentidos. Hilachas de una vieja boina azul es una especie de manual contra la abulia, el tedio y la desolaci—n con los que nos arrincona esta realidad cada d’a m‡s elusiva y desalmada. Un manual que desarma y rearma una ternura que, a pesar del enfado de gendarmes y aguafiestas, se empina y lucha cuerpo a cuerpo contra los poderosos remanentes de esa suerte de humildad fingida Ñmiseria disfrazada de vacunaÑ que percude e infecta la luz y el aire de estos d’as. Historias sin historia que dicen mucho m‡s de lo que normalmente es dable decir con las palabras.