Prep‡rense para ser sacudidos, arrollados, despedidos; tambiŽn acunados en ternura. Carri—n nos abofetea, nos despierta, nos alienta, para guiarnos despuŽs por secretos jardines, por arcanos senderos jam‡s, o tal vez desde siempre, transitados.
M FARIAS
La lectura de Hipocampo es tan exquisita como el conocimiento y tan estrellada y cegadora como una desnudez aparentemente insensata.
G AMORîS
Hago poemas para soportarme como animal moral, para dignificarme como ser humano, para que brinque algœn destello err‡tico de sentido en esta incertidumbre cacof—nica que supone seguir con vida en un mundo que siempre me pareci— extra–o, externo, ensordecedor... Estos poemas a veces toman la intensidad de la catarsis, por lo que puede que su elaboraci—n me haya evitado largas sesiones de psicoterapia durante los episodios cr’ticos de mi biograf’a, algo que ahora, mirando mi vida en diagonal, entiendo en un sentido m’stico como mi particular noche oscura del alma.
J CARRIîN