"Te juro que en su mirada lo œnico que hab’a era humo, t—xico, como su existencia.
La misma que se acababa poco a poco con cada uni—n de sus labios con el filtro.
Otra gilipollas menos en este mundo.
Otra adicta, as’ lo veo, como una jodida adicta que se meti— en ese mundo voluntaria e inconscientemente, los da–os no eran solo a largo plazo pero as’ lo ven los adictos. Como algo que ahora no les afecta.
Y as’ todos los d’as hasta que sus pulmones se cansaron de aguantar las adicciones que ella y su jodido cerebro crearon."