Escribir se hace una costumbre necesaria ante el acontecer diario y producto de las lecturas de dichos acontecimientos y la bœsqueda permanente de una verdad que se mueve como un misil en la bal’stica, cambia de perspectiva con el tiempo, no se hace verdad absoluta a menos que terminemos como esos ¬c—micos de feria que no dudan de nada porque lo ignoran todo¬.
Esas verdades relativas se mezclan con la esperanza de un vivir mejor, de un cambiar las cosas al criticar su estado de deterioro, o al observar la conducta de quienes como uno opinan sobre muchas cosas, aunque mir‡ndolas bajo una perspectiva diferente.