No se trata de adelantarse a los tiempos con nœmeros que se asemejan a nœmeros del calendario, lo que nos incumbe son los acontecimientos de cada d’a y su posible proyecci—n hacia el futuro.
Nos hemos acostumbrado a escribir cuando las musas nos apoyan en sus intenciones, acompa–ando la necesidad de expresar lo que se siente, lo que se piensa y lo que urge transmitir a los otros, a esos invisibles seres que como nosotros subsisten en un mundo en crisis, si en crisis estructural, la que no le permite a una sociedad resolver sus propias contradicciones, las que se agudizan con el pasar del tiempo.