A la dura, compleja realidad cotidiana de los seres humanos no es posible dejarla sola de no venir acompa–ada con los sue–os, las esperanzas, los deseos, la voluntad de cambiarla para bien y felicidad de las personas.
Un medio, hoy modificado con el advenimiento de las nuevas tecnolog’as de la telem‡tica y de la inform‡tica, compiten con ese hallazgo de la imprenta y la lectura de textos que aparecen como piezas de museo ante la curiosidad de quienes vienen al mundo en este ya comenzado Siglo XXI.
La supuesta pasividad de lo escrito, queda inm—vil ante la velocidad de la imagen, ya no solo sobre la gran pantalla de una sala cinematogr‡fica, modificada con la de un telŽfono m—vil, o una l‡mina de un computador, aparente lectura pasiva del texto, ante la innovaci—n que casi nos abarrota la mente, en ese misterio de lo que es el pensar, o de escribir sobre la p‡gina en blanco.
Con estas ¬Impresiones de lo Cotidiano 2029¬, continuamos la aventura iniciada hace ya casi dos dŽcadas, que se ha configurado como una especie de rutina, teniendo a los libros ya acumulados como compa–eros de viaje, como si lo viviŽsemos bajo el techo de nuestras viviendas personales.
A punta de una cierta terquedad adquirida con los l‡pices y las plumas, ahora, el teclear de la m‡quina nos parece m‡gico y no deja de sorprendernos.
Como otro corte en el tiempo, sin pretensiones cronol—gicas presentamos estas nuevas impresiones que recogen o lo siguen haciendo, parte de esa cotidianeidad cuyas novedades vienen confrontadas con el atardecer de otras ya subsumidas en el calendario del tiempo.