Finalizando ya la segunda dŽcada del siglo XXI, las posibilidades de la Educaci—n Medi‡tica no solo no se han visto reducidas, superando debates que, posiblemente, no llevan hoy d’a a ninguna parte, sino que han determinado el crecimiento de este campo interdisciplinar, enriqueciendo sus opciones presentes y, sobre todo, su futuro. Innovar, adquirir competencias, aprender y ense–ar, educar en todo lo relacionado con lo medi‡tico y lo digital, es un reto urgente, una tarea imprescindible para construir un modelo educativo que mire a la realidad social.