En un mundo de soledades, Intenet, puede marcar la diferencia en tus d’as, puedes planear una vida e intentar hacer creer que la perfecci—n de las relaciones es una realidad.
Todo es posible detr‡s de un monitor, desde querer, amar y hasta tener una rutina de conversaciones. Si pasas la l’nea hacia una llamada tele—nica avanzas un pelda–o a la realidad y cuando cruzas por completo te encuentras en el escenario de tu propia existencia armada desde la red.
Con lo que no cuentas es con el enga–o y la decepci—n, dos razones m‡s que v‡lidas para que todo lo construido se escurra como agua entre tus dedos.
Una mirada a nuestra actitud en las redes sociales y un sentimiento desafiando los pron—sticos... una historia cotidiana.