Juegan oros, pintan bastos: Ismael Garmendia, un funcionario aficionado al fœtbol, se va a ver envuelto, a causa de una confluencia de casualidades, en el robo de la copa del mundo. Acorralado por la situaci—n econ—mica, sin haber podido ver cumplido su sue–o de asistir al campeonato que a la postre ganar’a la selecci—n espa–ola pues poco antes hab’a sufrido en sus propias carnes las consecuencias de la crisis en la forma de un serio recorte a su econom’a familiar, se ver‡ sometido a persecuci—n para exigirle algo que Žl, en un principio, desconoce poseer. Su antagonista, Tartufo Idi‡quez, un ladr—n de guante fino, se las ve y se las desea para ir sorteando sucesivas dificultades que se le van interponiendo de cara a rematar la empresa que se hab’a propuesto: el robo de la copa por encargo de un potentado caprichoso.