La apostas’a
2 Tesalonicenses 2:3
Nadie os enga–e en ninguna manera; porque no vendr‡ sin que antes venga la apostas’a (G646), y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdici—n.
Los diccionarios griego - espa–ol de Thayer y de Strong, ambos definen la palabra griega G646 ÔapostasiaÕ como: apartarse, apostas’a, deserci—n, y Strong a–ade a la definici—n: revuelta.
As’ ÔapostasiaÕ puede significar: Ôrevuelta de deserci—n religiosa, revuelta pol’tica, revuelta nacionalÕ.
Veamos 2 Tesalonicenses 2:3 en muchas otras versiones en inglŽs, traducidas al espa–ol, donde (G646) ÔapostasiaÕ se traduce rebeli—n, revuelta, deserci—n: (Observemos que ninguna de estas versiones contiene las frases Ôcontra DiosÕ o Ôcontra ƒlÕ)
2 Tesalonicenses 2:3 (ACV)
No dejen que nadie les enga–e de ninguna manera, porque si no, la deserci—n puede venir primero, y Žl puede ser revelado: el hombre de pecado, el hijo de destrucci—n.
2 Tesalonicenses 2:3 (GW)
No dejes que nadie te enga–e sobre esto de ninguna manera. Ese d’a no puede llegar a menos que ocurra primero una revuelta y el hombre de pecado, el hombre de destrucci—n, sea revelado.
2 Tesalonicenses 2:3 (NIV)
No dejen que nadie les enga–e de ninguna manera, porque ese d’a no llegar‡ hasta que ocurra la rebeli—n y el hombre del desafuero sea revelado, el hombre condenado a la destrucci—n.
2 Tesalonicenses 2:3 (TPT)
No dejes que nadie te enga–e de ninguna manera. Antes de que llegue ese d’a, la rebeli—n debe ocurrir y el forajido, el hijo destructivo, ser‡ revelado en su verdadera luz.
2 Tesalonicenses 2:3 (Williams)
No dejen que nadie les enga–e acerca de esto, porque eso no puede suceder hasta que ocurra la gran revuelta y se descubra al representante del desafuero, el que est‡ condenado a la destrucci—n.