Perros y gatos no se pueden ni ver.
Aunque por las redes sociales vemos que
conviven cargando, cada uno, su estereotipo.
Todos aparecen en diferentes poses,
contadas por Vania, que creci— perruno,
en un pueblo de canes buscapleitos.
Aunque al conocer a Gabriela,
una bella gatuna, se volvi— felino.
Relatos amenos, de perros y gatos,
bravos y cari–osos, en una infancia placentera.
Este es un libro multifacŽtico, con f‡bulas, ensayos,
amor’os y reacciones inesperadas con su moraleja:
el ser humano puede ser d—cil y fiel o
independiente y mimoso.
G—cenlo.