En La inagotable lectura, Eduardo Lantigua se vale de la poes’a para enfocar algunas paradojas del hombre citadino en la posmodernidad: la soledad en medio de la multitud, estar muerto en vida y el nomadismo. Para ello, adopta una directriz metaf—rica que nos permite hurgar all‡, en lo m‡s hondo, a travŽs de ciertos s’mbolos intuitivos y evocativos, sensoriales a veces, que nos dejan una visi—n llena de matices y aristas de un Nueva York cruento, fr’o y bestializado.