Desconocida durante casi un siglo y solo mencionada por uno de los grandes maestros alqu’micos: Fulcanelli, esta obra francesa de autor an—nimo, es una de esas peque–as joyas que los buscadores de la verdad sabr‡n tener en alta estima. Conservada en un manuscrito del siglo XVIII en la Biblioteca Pœblica de Nueva York, lleg— a AmŽrica a travŽs de la colecci—n personal de Albert H. Gallatin (1839-1902), profesor de qu’mica de origen suizo, que se dedic— al estudio de la alquimia y que tuvo gran fama entre los padres fundadores de los Estados Unidos.