En el a–o 2010, antes de cumplir cincuenta a–os, me impuse algunos compromisos personales. Uno de ellos fue el de recorrer el Camino FrancŽs, que es uno de los caminos de peregrinaci—n que conducen a Santiago de Compostela en Espa–a.
Me acompa–— en la aventura mi cu–ada. En el Camino conocimos a personas excepcionales, pasamos por lugares incre’blemente bellos y tuvimos la suerte de contemplar paisajes maravillosos, aparte de disfrutar de las experiencias m‡s fascinantes de nuestra vida.
Antes de empezar nos advirtieron que podr’an sucedernos varias cosas: que el Camino en cualquier caso nos cambiar’a, y que, o bien Žste pasar’a a ser parte de nosotros, o bien que nosotros pasar’amos a formar parte de Žl para siempre.
La realidad es que, efectivamente, la experiencia del Camino ha cambiado nuestra vida llegando a instalarse en lo m‡s profundo de nuestra alma.
La Magia del Camino es la historia de lo que nos aconteci— a lo largo del Camino de Santiago.