La mujer venezolana que es bella no s—lo en el mirar sino que en el sentir, asoma en un marco hist—rico que viene desde la mal llamada Òsociedad colonialÓ la que, de algœn modo inconfeso sigue predominando en las conductas de nuestro tiempo, el de la as’ mejor llamada Òpost-modernidadÓ. De ah’ viene la profunda ÒhistoricidadÓ de La Mantuana, cuya digna emoci—n cruza el continente, desde los m‡s c‡lidos llanos, hasta llegar al profundo, oce‡nico, chileno y nerudiano sur del continente. La historia de la Mantuana es inevitablemente geogr‡fica. La Geograf’a es la patria de toda Historia. Y la historia de la Mantuana tiene su lugar y su tiempo. Ella vive, ama y sufre, en un pa’s y a travŽs de un continente que a pesar de que no ha sido hecho para ella, sigue haciŽndose, para todos.