El embarazo modifica de forma esencial el sistema venoso.
En primer lugar, el œtero gestante, al aumentar su volumen, comprime la vena cava inferior, y esto repercute sobre las venas iliacas y femorales, produciendo una sobrecarga de las extremidades inferiores.
Todo ello motiva un estancamiento sangu’neo en el compartimiento venoso y una salida de l’quido al espacio intersticial que deriva en edemas y malestar en la gestante.
Por todas estas circunstancias, es tan frecuente encontrar cuadros cl’nicos de insuficiencia venosa en la mujer embarazada, hecho que hace fundamental el conocimiento de estas situaciones por parte de la matrona para as’ poder dar recomendaciones y pautas para reducir las molestias que dicha alteraci—n produce.