La semilla del bien es una historia intensa, llena de pasiones e intrigas; extra’da de las entra–as mismas de la tierra, la novela ha sido cuidadosamente armada a partir de los ejes cardinales de todas las historias: la lucha frontal entre el bien y el mal. El final, como todos los finales de novela, tiene su encanto. Encantamiento o sorpresa del que el lector jam‡s volver‡ a ser el mismo.
Esta novela, —pera prima de Julio CŽsar Cruz, deja abierta una auspiciosa ventana hacia el trabajo y la dedicaci—n de un narrador de fuste. La semilla del bien constituye un s—lido alegato contra la opresi—n y la ignorancia que asola a nuestros pueblos en esta aciaga hora de la humanidad.