La vuelta de Nand’n

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Por su t’tulo, "La vuelta de Nand’n" (1943), deber’a de haber profundizado en las causas y consecuencias de la emigraci—n asturiana. Por el contrario, da m‡s protagonismo al noviazgo secundario y perpetuo, con muchos apartes c—micos, de Nolo, un american’n, siempre a–orante de aquella Habana que le mostrara juergas, risas y distracciones, paseos, buena comida, y trabajo limpio, que se convertido en pe—n caminero del estado, y Mar’a, una cuarentona con muchas ganas de casarse, reiter‡ndose en sus encuentros y desencuentros, y desviando el interŽs, para as’ subrayar el enorme vac’o que deja el emigrante.
Nand’n es un joven bueno, formal y cari–oso, que ha elegido emigrar realista y juiciosamente, que discurre con l—gica, y se va por el mundo, aprovechando que tiene un t’o exitoso en La Habana, para trabajar y hacer dinero, para hacerse un hombre hecho y derecho, y aprender un oficio. Se lo toma como una transici—n vital, para as’ poder valorar desde la distancia aquella aldea de Villar’n, caracterizada por la incultura y la ignorancia, y, aunque s—lo lo insinœa, para merecer el amor de una Sarita, hija de Casimiro, un arist—crata y altruista aldeano, con m‡s sombras que luces, ya que ha estado escamoteando durante un decenio a su hija aquella correspondencia ultramarina llamada a convertirse en su alimento emocional, y que ahora, por sus locuras, despilfarros y la enfermedad, es pasto de la usura, y est‡ obligado a parasitar a su bondadosa hija. S—lo al final, cuando ambos deciden abandonar con nocturnidad, para no provocar la compasi—n o la alegr’a cobarde, recuperar‡ algo de esa dignidad de la pobreza, impidiŽndole ofrecer a su hija a aquel chigrero prestamista. La gran lecci—n de esta obra es que a Nand’n nada parece haberle desviado en su periplo de sus tres grandes amores: la madre, la tierrina y su moza. No se ha dejado llevar por a–oranzas, y nada le ha impedido seguir mirando hacia adelante, ya que estos tres cari–os nunca le hicieron desfallecer en la lucha.