En el reino de Harmon’a, la malvada Partitura quiere hacerse con todas las l‡grimas de los habitantes del mundo de la Mœsica para poder componer as’ su m‡s
perfecta obra. Ritmo, el ego’sta general de los ejŽrcitos de este mundo
desea poseer las de la princesa Armon’a y las de Sinfon’a para hacerse con el control de este reino, pero la
compasi—n de Vals, el amor incondicional de Arpeggio,
la inteligencia de Clave de Sol, la humildad de Bar’tono se enfrentar‡n a la envida de RŽquiem, al desprecio de
Rond—, la frustraci—n de Sonata y la ingenuidad de Silencio, y otros muchos m‡s para que Ritmo y Partitura
no se hagan con las deseadas y ansiadas l‡grimas.
Pero como en todo cuento, ocurrir‡ algo que nadie espera cuya clave ser‡ la creaci—n de una nueva obra musical tan perfecta como la vida misma en cuyo final pueda Melod’a abrir los ojos y dejar de llorar.