La Segunda Gran Guerra se diferenci— de todas las anteriores, en cualquier per’odo hist—rico, porque no solamente afect— a soldados empe–ados en matarse para conquistar o defender posiciones, sino que Alemania, la nazificada, rompi— todos los esquemas y principios bŽlicos al a–adir en sus planes expansionistas la eliminaci—n de seres humanos considerados tanto enemigos del pueblo alem‡n como de la raza, mediante el exterminio masivo y usando el poder para el sometimiento de la poblaci—n alemana primero y europea despuŽs. Por primera vez los Estados vencedores (Estados Unidos, Gran Breta–a, Francia y la Uni—n SoviŽtica) promulgan unos Estatutos mediante los cuales ya no sancionan a la potencia perdedora, sino que persiguen, detienen y juzgan a sus l’deres de forma individualizada como responsables de los cr’menes cometidos tanto dentro como fuera de sus fronteras naturales.
Se crean figuras legales como Cr’menes de Guerra o Contra la Humanidad para condensar de forma legible los cr’menes cometidos contra la poblaci—n civil y prisioneros de guerra desarmados; se penaliza nominalmente a quienes rebasan todos los principios que diferencian al ser humano de la bestia ampar‡ndose en el poder y el miedo de sus v’ctimas.
El resultado de Nuremberg para los a–os posteriores ha sido fruct’fero; conflictos bŽlicos internos o extraterritoriales han sido observados por la Sociedad de Naciones primero (1919-1946) y la Organizaci—n de Naciones Unidas despuŽs (desde 1945) para garantizar que estos conflictos se resuelvan dentro de unos protocolos de respeto y coherencia primando siempre las decisiones de cada pueblo pudiendo intervenir para mediar y pacificar las partes implicadas en los conflictos y el mantenimiento de unas reglas justas y equitativas para cada una de ellas; por supuesto la protecci—n de la poblaci—n indefensa y la capacidad de perseguir y juzgar a los l’deres de una determinada naci—n pueden considerarse los principales logros de Nuremberg.