En 1997, un equipo de cient’ficos demostr— que el examen de la S‡bana Santa realizado en 1988, que la databa entre los siglos XIII y XIV, era inv‡lido, a ra’z de lo cual el Vaticano orden— la realizaci—n del primer estudio exhaustivo del ADN conservado en ella. Categ—ricamente, los cient’ficos concluyeron que no hab’a ninguna raz—n para dudar de que el Sudario fuera el lienzo mortuorio de Jesœs de Nazaret.
Esta novela se ocupa œnicamente de las consecuencias l—gicas de ese hallazgo.
Siguiendo las convenciones del gŽnero, todas las citas de libros, informes y dem‡s fuentes documentales son autŽnticas, as’ como todas las descripciones de reliquias, monumentos y ciudades; ello vale especialmente para las ruinas del Gšbekli Tepe, los primeros templos de la humanidad Ñquiz‡s el elemento m‡s inveros’mil de todo el libro.
El autor es docente universitario en Alemania y colabora en Letras Libres, Nexos, La Jornada Semanal y El Malpensante.