Los hombres que no somos nada es un poemario de ra’ces ancestrales pero muy cercanas. Nos transforma y participamos de su propia piel desnuda, de su voz que no tiembla cuando nos habla del miedo, de los d’as tristes o de la barbarie del ser humano contra el cielo y la tierra, contra s’ mismo. Es una puerta a cada hombre atrofiado que comunica con la gran espesura salvaje, donde despojarse de tantas m‡scaras y ser nada, nadie, al fin. Salvo uno mismo, con todos los misterios intactos.
Leticia Vera