Cuantificar las bajas que tuvo el EjŽrcito Espa–ol y durante la guerra de Cuba es tarea ardua pero no imposible. Y cuando se habla de bajas no s—lo estamos aludiendo a los fallecimientos de los militares acaecidos por diversas causas; sino tambiŽn, y principalmente, a los desaparecidos que, tanto f’sica como legalmente, hasta hoy siguen constituyendo un apasionante misterio. A m‡s de cien a–os de aquel trascendental acontecimiento, en cualquier rinc—n de Espa–a siempre puede aparecer alguien que dice haber tenido un ancestro lejano que particip— en la guerra de Cuba; y si no regres—, fue para perdurar en la memoria colectiva del tiempo.