Cuando ella crey— que se cumpl’a su sue–o, habl— el Or‡culo: "Te robar‡n, te robar‡n y te acabar‡s marchando. Eso les pas— a todos los que vinieron de la ciudad..."
Una vez m‡s all’, se iba a poner en funcionamiento una din‡mica de intolerancia, odio, miedo y envidia.