De la voz poŽtica de Eunice Castillo nacen un susurro y una brisa, una melod’a de frescura que rescata en absoluta ternura la memoria. Eunice es la Ni–a del Ozama y es tambiŽn esa otra, que jug— en las aceras y que so–— los reyes magos, que entre canciones de infancia y tiempo de roc’o, sembr— esperanza y cosech— talento, belleza y poes’a. Ni–a del Ozama es su cuarto poemario. Es un Tesoro inocultable, el lienzo l’mpido donde la poeta riega su palabra, la dispersa en un agua clara y la salpica de esa dulzura llana del que tiene el alma pura.