La muerte forma parte de la vida y el proceso de morir genera una experiencia que compromete al paciente, su familia, al personal de salud que lo atiende y a la sociedad en general. Muchas patolog’as alcanzan durante su evoluci—n un estado de incurabilidad, con s’ntomas devastadores sobre el bienestar f’sico, ps’quico y social del individuo. La medicina que practicamos activamente, tradicionalmente ha otorgado poca importancia al cuidado de la salud de los pacientes con una enfermedad en estad’o terminal, lo cual ha tra’do consigo el surgimiento de la medicina paliativa, como una especialidad dedicada a mejorar la calidad de vida de estos pacientes. En nuestro caso, existen planes de cuidados enfermeros para tratar de forma espec’fica y personal a cada paciente.