Cuando uno acude como cliente a un restaurante es o suele ser con la intenci—n de comer y beber.
No creo que nadie se contentase solo con leer la carta y ver las fotos de los platos con las comidas.
As’ mismo, creo que cuando uno abre un libro de poes’as es porque el alma o el esp’ritu desean para s’ algœn tipo de alimento, llamŽmosle alimento.
A m’ la poes’a visual o la poes’a recreativa no me interesa, yo quiero un plato de comida y no la foto de este plato.
De alguna manera creo que con este libro estoy proporcionando de forma tangible este nutriente para el esp’ritu, y otras dos cosas creo haber hecho o actuado: la s’ntesis, sin haberme extendido inœtilmente en ninguna de las poes’as, de esto estoy seguro, y finalmente haber alcanzado en mi expresi—n cierto o algœn grado de elegancia en ella, pero esto œltimo ser‡ el lector quiŽn lo juzgue.