La miel de abejas y la seda natural, corresponden a dos productos de origen animal, que han persistido desde la m‡s rec—ndita antigŸedad hasta nuestra contemporaneidad; sin que hasta hoy, se hayan podido emular, a gran escala, sus magn’ficas virtudes f’sicas y biol—gicas, a travŽs de otros productos naturales o artificiales.
La presente tarea compiladora, al margen de pretender reclamar un lugar dentro de los tratados o informes autorizados, sobre apicultura y sedicultura, solo explora la posibilidad de contribuir a la recreaci—n de nobles motivaciones para valorar dos procesos pacientes y gratificantes de usufructuar los milagros de la agricultura; renovando en ellos, el entusiasmo empresarial pero con respeto por la biodiversidad.