En el seno de una sociedad conformista y medio adormilada como la nuestra, se hace necesario dar un golpe en la mesa de vez en cuando para tratar de despertar tantas conciencias embotadas por el pensamiento œnico y la dictadura de las nuevas tecnolog’as. Luis Fern‡ndez se atreve a pensar por s’ mismo (lo que supone casi una provocaci—n en estos tiempos de ciudadanos sumisos) y a denunciar algunas situaciones ciertamente injustas de nuestro entorno. No se casa con nadie, su pluma es afilada y dice lo que siente, pese a quien pese.