Hace a–os, en un pueblo lejano, del occidente monta–oso guatemalteco, se encontraron talvez por accidente, talvez por destino, pero sin duda por fortuna, un poeta y un fot—grafo: dos mundos, dos culturas.
Es un peque–o testimonio en donde un poeta y un fot—grafo se convirtieron en c—mplices narradores de una ef’mera existencia compartida.
Years ago, in a distant town in the highlands west of Guatemala, perhaps by accident, perhaps by destiny, but certainly by fortune, a poet and a photographer met: two worlds, two cultures.
It is a small testimony where a poet and a photographer became accomplice narrators of an ephemeral shared existence.