Tenemos que dejar bien claro que quien divide es el demonio y quien se ocupa de dividir hace la obra del maligno, esa es la labor del enemigo de Dios.
Òdividir, destruir, robarÓ
Nuestra Iglesia Cat—lica tiene dos mil a–os de historia. Cu‡ndo comenz— la divisi—n de la Iglesia?
Ò Los herejes entretejen a Jesucristo con sus propias especulaciones, present‡ndose como dignos de todo crŽdito, cuando son en realidad como quienes brindan un veneno mort’fero ligado con miel.Ó
Se apartan de la Eucarist’a y de la oraci—n, porque no confiesan que la Eucarist’a es la carne de nuestro Salvador, la misma que padeci— por nuestros pecados. Asi, pues, los que contradicen el don de Dios,mueren y perecen entre sus discusiones. Cuanto m‡s les fuera celebrar la Eucarist’a a fin de que resucitenÓ