"-ÀAdmirando?"
Los d’as se hab’an vuelto oscuros, solitarios y sumidos en el dolor. Ya no viv’a; exist’a. Entonces Žl apareci—, iluminando su vida con la poca luz que le quedaba. Y es que todos escondemos nuestro dolor tras sonrisas radiantes; y bajo nuestro dolor, se esconden nuestros secretos. ƒl lo salv—, Žl lo destruir‡. Se destruir‡n.
Cuando dos corazones rotos se encuentran e intentan repararse el uno a otro sin saber por quŽ fueron destrozados.
Si no es casualidad, entonces el destino existe.