Debemos tener desconfianza de nuestro pensamiento y de nuestra mente, pues est‡n demasiado sesgados por los contenidos de la experiencia cotidiana y por los sistemas de creencias que distorsionan la percepci—n de lo que creemos que es la realidad. ÀNo ser‡ que en este punto tenemos que aceptar que la realidad y la fantas’a se entremezclan una con otra, conformando un campo nebuloso de Òrealismo m‡gicoÓ, tal como lo denomina el Premio Nobel,Gabriel Garc’a M‡rquez, donde no es posible tener claridad o certeza total al respecto y menos aœn, poder calificar como real o irreal una experiencia personal de car‡cter sublime?
Debemos desconfiar un poco de nuestro pensamiento, as’ como de nuestras emociones y sentimientos y de los sistemas de creencias emanados del entorno cultural que nos rodea.
Observando, comprendiendo, analizando y acondicionando nuestros pensamientos, emociones, sentimientos y creencias, podremos mejorar nuestra realizaci—n en la vida, ya que tendremos una percepci—n m‡s acertada de la realidad.