Esta sonata para flauta sola es una visita al mundo de la mœsica barroca, con algunas digresiones, principalmente en lo que respecta a las modulaciones, que no podr’an haber sido utilizadas en la Žpoca, creando as’ un extra–amiento causado por la discrepancia entre lo familiar del material y el anacronismo del tratamiento del mismo.
La obra consta de tres movimientos. El primero es un Adagio en Do menor que consiste en un tema con variaciones; el segundo movimiento es una fuga, o mejor, la ilusi—n de una fuga, porque en rigor solamente suena una voz. El Allegro final es un movimiento bipartito que emplea una gran variedad de articulaciones, ocurriendo todas a gran velocidad, lo que le otorga a la pieza un caracter de virtuosismo intr’nseco.