No es preciso que vuelva a repetir lo de poner fuera de la ley; a los partidos pol’ticos a los sindicatos, por no cumplir con las obligaciones que le tienen asignadas la Constitu- . ci—n. ƒstas son las de procurar que todos los espa–oles puedan vivir dignamente, sin tener que ir de arriba para abajo, busc‡ndose la vida cada ciudadano como Dios les de a entender; habiendo infinidad de personas que, por si solas, no son capaces de lograrlo; tal como est‡ la sociedad de mal organizada. Esta debe de ser la raz—n por la que, el Gobierno de turno, ha de tener el deber de encargase de solucionar, (sobr‡ndole medios con que hacerlo,) todas las necesidades b‡sicas que le son preciso cubrir los ciudadanos, sin escusas ni pretextos. No lo hacen, habiendo cada d’a m‡s pobres, creados por el sistema m‡s corrupto que imaginarse pueda, estando lo que digo a la vista, del que no estŽ ciego y lo quiera ver.