Si hablamos de Cristo no podemos dejar de mencionar aquello que hace esencial nuestra creencia cat—lica y que tiene que ver con un momento muy concreto de su vida como hombre. Y nos referimos a cuando, tras una Pasi—n terrible (por sangrante y decepcionante segœn el hombre que ve’a a Jesucristo) fue llevado al monte llamado Calvario para ser colgado en dos maderos que se entrecruzaban.