El taller del sue–o infinito es un extra–o lugar poblado de esp’ritus pose’dos por el instinto creador. All’ les podŽis encontrar discutiendo de personajes y tramas, de ambientaci—n y estructura, luchando a brazo partido con un punto y coma, repitiendo en voz alta las entradas de un di‡logo que todav’a no es perfecto, buceando hasta las m‡s oscuras profundidades en busca de la palabra precisa, obsesionados por dar a sus historias toda la verosimilitud posible, viviendo intensamente la ceremonia de la creaci—n o, como dir’a Ana Mar’a Matute, viviendo simplemente.