No se lograr‡ la igualdad
ni que desaparezca el maltrato
por llamar Doctor o Doctora,
Presidente o Presidenta a alguien
ni por prohibir a Cenicienta,
Blancanieves, Caperucita
o al Principe Azul.
Y no por vestir a las ni–as de rosa
y a los ni–os de azul se atenta
contra la igualdad de nadie,
se puede y se debe ser feminista
pero sin por ello acabar
con la feminidad.
Tan solo con una educaci—n
basada en el respeto
a los dem‡s sean personas,
animales o cosas
se lograr‡ una verdadera igualdad
y un rechazo al maltrato.
Sin radicalismos autoritarios
y sin necesidad
de cambiar un idioma.