Entre mis Yoes y Ellas hay un mont—n de matices quŽ no s—lo pertenecen al terreno del amor. La soledad, los prejuicios, la angustia, la alegr’a, la pena, el olvido y el recuerdo. Todo se entremezcla para configurar un grito, una llamada de auxilio tan estŽril, esperanzadora e irreal como intentar tejer el cielo.