El regalo de estos poemas es la transfiguraci—n que tiene lugar a travŽs de ellos, la manifestaci—n de una dimensi—n interior de la experiencia, el contacto con la profundidad que se esconde en cada momento, en cada gesto, en cada chispa de dolor o Žxtasis, en todo sufrimiento no menos que en toda alegr’a, e incluso en todos los momentos de ordinaria y aburrida inconsciencia. Todo lo sabe la tierra, nos ense–a que Todo es infinitamente rico, que Todo es un viaje sin fin Ðy el viaje nos requiere postrarnos, tocar la tierra, sentir las capas de alegr’a y dolor que est‡n en cada mota de polvo, contemplar las innombrables muertes y nacimientos que est‡n en los restos, bajo nuestras u–as.