Quiero engendrar palabras
que trepen hacia la luz;
que enfoquen nuevos rumbos,
senderos por estrenar,
en los que la esperanza no estŽ amarrada
a la oscuridad.
Quiero avivar destellos
de esplendor en el horizonte
de los sue–os rotos,
donde el desaliento apaga
otro mundo posible.
Quiero arropar cuerpos
abrasados por el fr’o y la tibieza,
que arden err‡ticos
en la combusti—n oscilante del olvido.
Quiero asistir la noche ajena
alumbrando el latir de su insomnio,
desatar su vigilia y ensamblarla
en la marea abrigada
del encuentro;
ser gota indeleble,
nadar entre sus sombras.
Y en esta inmersi—n navego.