En Trazos de Mexicali, la autora y creadora art’stica como buena cachanilla que es, se va directo a la esencia del problema-objeto de su estudio: La historia del vestido, no tanto como producto-mercanc’a para el mercado sino, ante todo, como un signo-icono representativo de cada regi—n, y en su caso particular de investigaci—n, a partir de observar la tradici—n Cucapah.