Este peque–o libro supone aceptar nuestra fragilidad y nuestra peque–ez disuelta en un mundo desconocido pero necesariamente abierto a la esperanza y a la posibilidad de reencontrar los nombres, que por naturaleza nos pertenecen.
Este peque–o libro supone aceptar nuestra fragilidad y nuestra peque–ez disuelta en un mundo desconocido pero necesariamente abierto a la esperanza y a la posibilidad de reencontrar los nombres, que por naturaleza nos pertenecen.