La vi–a de Israel es la congregaci—n de hombres que han decidido entregar su vida a la divulgaci—n de la promesa que Dios entregara a Abraham de Òla tierra prometidaÓ que flota en la mente de los que buscan esas alturas del esp’ritu. Cada uno de los hombres del Israel espiritual, es como una uva que est‡ dispuesta a ser exprimida en el lagar del Esp’ritu Santo, para ser parte del vino que simboliza la sangre del pacto eterno. Hay una promesa, hay dos pactos, y hay veredas y vericuetos que desv’an la atenci—n de los incrŽdulos que s—lo pueden ver la letra escrita y no el esp’ritu encerrado en ella. Por eso, para los que buscan ser Uvas del Lagar de Dios, aqu’ va este racimo que he cortado y escogido para los lectores que gustan de la buena mesa y del buen vino espiritual en la cena del Se–or.
ÒCiertamente la vi–a de Jehov‡ de los ejŽrcitos es la casa de Israel, y los hombres de Jud‡ planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aqu’ vileza; justicia, y he aqu’ clamor. (Is 5:7)Ó