Frances tiene en su voz, textura, color, soltura y candor; claro, esa es una de las tantas caracter’sticas que se detectar‡n en el paladar mental y quiz‡ las m‡s f‡ciles de percibir, incluso, dolientemente; pero claro, ella puede ser a ratos, en el trayecto de este poema cuando as’ lo quiere: g—tica, enigm‡tica, expl’cita y taquigr‡fica, o emplear el salto dilatado de la cadencia lenta para de repente abandonar el basso obstinato y sorprendernos con el cierre de una armon’a extra–a, un cierre que tenemos que so–arlo como la dominante sŽptima menor, la cual es voraz de la t—nica, acorde mayor, redondo e irrefutable. S—lo despuŽs de la lectura de los primeros versos, sabremos que nos acecha lo inesperado.