ÒA cada paso que se da, hay una pregunta y tras Žsta siempre hay una respuestaÓ.
No siempre es as’, a lo largo de mis 33 a–os, puedo decir que cada paso que los afectados del S’ndrome Silver-Russell damos, nos encontramos con infinitas preguntas, con infinitos problemas, a los cuales pocas respuestas o ninguna.