La expansi—n de Internet ha revolucionado la comunicaci—n en todos sus elementos: emisores, formatos, audiencias, soportes, usos... El periodismo, como veh’culo complejo de la informaci—n y de las relaciones de Žsta con la sociedad y el poder, ha sufrido y disfrutado esta revoluci—n digital enfrent‡ndose a retos espec’ficos y descubriendo oportunidades propias.
El desarrollo y la difusi—n de la Prensa digital conviven con las dudas sobre el futuro de lo impreso. Las tecnolog’as emergentes permiten un acceso a las fuentes, una captaci—n de la realidad y una transmisi—n de la informaci—n a mayor velocidad, con mayor alcance y con menos obst‡culos. Las fronteras entre soportes se difuminan, la recepci—n multiplica sus posibilidades gracias a la proliferaci—n de dispositivos m—viles, y la capacidad expresiva de los mensajes cuenta con m‡s y nuevos recursos.